
LA CALDERA DEL DIABLO
Un encuentro parejo, donde sobresalieron los roces verbales, faltas violentas y un pésimo arbitraje.
Desde la época prehistórica en que los grandes choques eran protagonizados por el recordado César Rossi y el eterno “5” o desde aquellos lejanos tiempos en que el joven Juan Carlos Blanco era derribado con el filo del hacha de Pablo Dulio, o desde que el casi olvidado Miguelito pretendía cobrar cualquier tipo de faltas o penales inexistentes, no se veía un cotejo tan rudo.
La causa radica que entre que los “nuevos”, esos niños salidos de las inferiores del Fútbol de los Viernes, esos mismos que “apenas” visten la casaca amarilla o blanca desde hace menos de tres o cuatro años) se venían comportando como señoritas, y que los ya mayores (aquellos que la visten hace más de 6 años y vistieron la roja y azul, y azul y amarilla con vivos blancos; y las dos anteriores que ya ni recuerdo) no tienen fuerzas ni como para dar el puntapié inicial. Pero bienvenido sea este tipo de encuentros, ya que la “sed de venganza” no se apagará hasta el próximo viernes.
El partido en sí fue parejo en el juego, pero desequilibrado en cuanto a los golpes por un lado y “manos negras” por el otro. Como bien se describe en el primer párrafo, el autor de este relato es un anciano del Fútbol de los Viernes, y si no le remiten rápidamente el listado de jugadores comienzan a aparecer grandes lagunas en su memoria (éste es el caso). Vamos a tratar de hilvanar algunos acontecimientos del partido, aunque parece que el “alemán” (y no nos referimos al estimado Juan Carlos Heinz) ha comenzado a atrapar a Don Augusto Bonete, periodista oficial del Fútbol de los Viernes.
Creo que la defensa Amarilla tuvo una buena labor, y todo gracias a la colaboración de Osvaldo (primo hermano de Toti) que con sus manos no tan enjabonadas contuvo el ataque (escaso) de los Blancos. Decimos “escaso” ya que era el tan esperado regreso del monarca (Carlos V), pero su actuación fue similar a la de Luis XVI durante la Toma de la Bastilla (cabe recordar que el que ordenó construir dicha fortaleza fue el propio Carlos V). Más que Carlos V parecía Felipe el Hermoso, se la pasó vanagloriándose pero no hizo nada, es más, aún se duda si este jugador era un delantero Blanco y un defensor Amarillo (ganóse de esta manera el premio Gasparín).
Javier Pérez y Pablo Lence cumplieron muy bien su trabajo, manteniendo a raya los ataques del cuervo Manfredi y de Damián Teclavers (patrón del medio y autor de un golazo). Marcelo Suárez intentó manejar el ataque Blanco hasta que una nefasta y cobarde, pero simpática patada del “5” lo dejó tendido en el piso. Desde un costado se escuchó “Penaaaaaaaaaal!!!!!!”, dicho grito fue cortado súbitamente por un encapuchado que golpeó con un palo en la cabeza al enardecido hincha peluquense. La patada descripta fue condecorada con un liadísimo premio Sessinator.
Vamos a dejar para último momento el detalle del jugador Mompó, digno concuñado de sus dos concuñados, los Suárez (con esto dijimos todo).
En el medio Amarillo, Cristian tuvo una destacadísima actuación que fue refrendada con dos goles, uno de ellos de otro partido: corrida por la izquierda, recibió el balón y mediante un derechazo clavó el esférico en el ángulo superior izquierdo de un Chiche que, por más que voló de palo a palo al mejor estilo Antonio Carrizo (si, Antonio, o acaso pensaban que íbamos a decir Amadeo?) no pudo llegar a desviar la pelota. En cuanto al Sr. Marcelo “Peluca” Suárez, se está dudando seriamente de que él sea o no el verdadero “Mano Negra”, paso a detallar una jugada: sobre un costado de la cancha, el balón estaba dividido entre él y Cristian Bellato; claramente la pelota le dio en la mano a peluca, luego rebotó en Cristian y se fue afuera. Todos pensamos que había sido tiro libre para los Amarillos, pero el Sr. Peluca cobró lateral para sí mismo, sacó rápidamente y luego devino en gol Blanco. Ese tipo de payasadas son las que luego hacen subir el tono de los roces en la cancha. Así fue que, cuando el partido estaba 4 para los Blancos (dos lindos goles de un imparable Lagartija y los dos ya mencionados de Bellato) a 3 de los Amarillos (dos del patrón del medio Teclavers y uno del Cheto)… hagamos un paréntesis para detallar una jugada del primo del cantante bailantero. Cabe destacar que si bien el Cheto tuvo una actuación mayoritaria que le mereció el premio Diegote, en la jugada que devino en el primero gol Amarillo desde la tribuna le gritaron maliciosamente: “Andá a laburar a Solo Empanadas!!!!” en clara alusión a una derrapada al mejor Delivery con rollers.
Decíamos que el cotejo estaba 4 a 3 a favor de los Amarillos, cuando en una pelota dividida, los jugadores Mompó y Polo saltaron a cabecear… resultado: la hecatombe, la debacle total. Polo quedó desparramado en el piso, mientras Walter Mompó se cubría la risa con su mano (al mejor estilo Patán). El Cuervo Manfredi tomó el balón y sancionó falta. Era un tiro libre más que interesante para los Blancos, ya que era en la puerta del área, faltaban 30 segundos para finalizar el partido y podrían llegar a lograr un merecido empate. Ante semejante decisión del Cuervo, el “5” se calzó la banda de capitán y comenzó una discusión sobre si había sido o no falta, el Sr. Mompó gritaba que él no había tocado a Polo que aún se retorcía de dolor en el piso; el Cuervo increpaba al “5”, éste último hacía ademanes para levantar a la parcialidad Amarilla (unos cuantos hinchas comenzaron a treparse a los alambrados, incluso algún desacatado llegó a revolear un choripán, que fue engullido casi de inmediato por un hambriento Dani Blogner). El mismísimo Dani Blogner se paró frente a la pelota para tratar de bajarle el tono a la discusión… En resultado, el Sr. Manfredi resolvió (en apariencia) no cobrar el tiro libre, y en lo que parecía iba a ser una “entrega pacífica” del balón por parte de los Blancos a los Amarillos, por lo bajo y aún con los efectos de tremendísimo golpe, el Polo le dijo al Cuervo: “partile la mandíbula”. Así fue cómo con un fortísimo puntapié, el Cuervo Manfredi incrustó la pelota en pleno rostro de un Dani Blogner que sólo iba a poner paños fríos al asunto. Encima de todo, el balón derivó en un jugador Blanco que, más que “fair play” fue un digno “hand black player”, sacó un disparo que pasó a centímetros del travesaño. “Mama mía, si llegaba a ser gol, que despiplume!!!!!!”, gritó Chiche Liñeira desde un costado.
La cuestión es que el partido terminó apenas “ejecutado” Dani Blogner (es decir, apenas devuelta la gentileza por parte del Cuervo Manfredi). A nuestro entender, fue un faul lo suficientemente grande como para sacarle amarilla al Gran Mompó, y por las discusiones posteriores, roja directa al “5”. Se continuó discutiendo en los vestuarios y hasta en el estacionamiento de autos… Aún hoy, Walter Mompó debe estar riéndose a carcajadas del árbitro y de la NO sanción de esa infracción.
No obstante, como sanción, desde acá solicitamos que la “foto de los parecidos” de la semana sea la del Sr. Mompó.
Por un fútbol sin violencia, se despide de esta cabina de transmisión.
Augusto Bonete. Periodista oficial del Fútbol de los Viernes.







